Hola queridos lectores…Me llamo Beatriz Potenciano Robles y nací el 17 de Julio de 1992 en Leganés, Madrid. A continuación voy a redactar con todas mis ganas y lo mejor que pueda mi biografía académica y los momentos más importantes de esta. Espero que lo disfruten…
Tenía 3 años cuando empecé a ir al colegio Pio Baroja, no tengo muchos recuerdos de aquella época ya que era muy pequeña. Tengo imágenes sueltas de estar todos los niños sentados en mesas redondas dibujando hojas y plantas y nuestra profesora diciendo lo bien que lo hacíamos. Durante todo preescolar tuve a la misma profesora, se llamaba Mª José y que yo recuerde no era demasiado simpática…Una vez tuvo un accidente y estuvo de baja mucho tiempo, en su ausencia vino un sustituto al que todos teníamos miedo porque gritaba mucho pero con el tiempo a mi me cogió mucho cariño y termino cayéndome muy bien. Mi experiencia en preescolar fue muy buena aunque recuerdo que todos los días por las tardes iba llorando a clase porque me quería quedar en casa durmiendo la siesta en vez de estar jugando en clase o durmiendo en las colchonetas. Lo mejor que saco de esta época es a mi mejor amiga Cristina, que desde que nos conocimos no nos hemos vuelto a separar y espero que siga siendo igual por muchos años más.
Llego la hora de pasar a primaria y tengo que reconocer que fueron de los mejores años de mi vida.
Tengo que destacar de esta época a mi profesora de primero, que aunque hayan pasado muchos años me sigo acordando de ella y es uno de mis ejemplos a seguir cuando yo sea profesora. Se llamaba Juani y era la profesora más tierna y simpática que he tenido jamás. Su manera de enseñarnos a leer fue muy sencilla y entretenida, me acuerdo que hacíamos juegos para aprender a leer y signos con las manos en poco tiempo ya sabíamos leer bastante bien. Cuando terminó ese curso ella se tuvo que ir a otro colegio y casi todos mis compañeros y yo lloramos muchísimo porque no la íbamos a volver a ver.
De los cursos de segundo a quinto no hay mucho que destacar, siempre sacaba muy buenas notas y mis profesoras (porque siempre eran chicas) nos trataban y nos enseñaban muy bien. Uno de mis mejores momentos en primaria fue cuando el autor de un libro que habíamos leído en clase vino a darnos una charla y firmarnos un autógrafo. Ese día fue muy especial y ya que pensaba que había conocido a una persona muy famosa…
Llego sexto de primaria, y con ello los nervios de terminar una etapa tan importante de mi vida y empezar otra que se veía muy oscura y difícil. Gracias a Sara nuestra profesora de6º, pasamos el mejor curso que nunca podre soñar. Sara era una chica muy joven que acababa de terminar la carrera y estaba con muchas ganas de ensañar y que nosotros la enseñásemos a ella. Era una profesora excepcional, era sencilla, amable, divertida, sabia transmitir lo que enseñaba, sabía hacerse respetar aunque también era como una buena amiga. Ese curso hicimos una obra de teatro para todo el colegio en un teatro, y me acuerdo que el director del Pio Baroja nos felicito a toda la clase y a mi profe por el buen trabajo que habíamos hecho.
Después de terminar el curso hemos intentado seguir en contacto con Sara y hace tres años unos alumnos y yo fuimos a verla a su nuevo cole, ella nos recuerda con mucho cariño ya que fuimos sus primeros alumnos.
Y llego el temido instituto, cambio de compañeros de clase, cambio de horario, cambio de asignaturas, cambio de lugar…pero bueno al final no fue para tanto, ya que conocí a nuevos amigos que marcaron mi vida y asignaturas que me encandilaron, así como otras que siempre me habían gustado llegaron a ser mi gran pesadilla. En 2º de la E.S.O llego mi primer suspenso, y con ello un gran disgusto. Las matemáticas se convirtieron en un suplicio que con esfuerzo iba sacando, pero llego tercero y no pude con ellas, fue la primera vez que tuve que ir a Septiembre a una recuperación y con mucho esfuerzo y ayuda de un profesor muy bueno al que fui en verano conseguí aprobar con muy buena nota.
Otro año pasó y así llegó cuarto el mejor curso que he tenido en el instituto. Éramos una clase de 12 personas ya que por las modalidades que elegimos (matemáticas fáciles y biología) no fueron escogidas por nadie mas, y por eso hicieron una clase extra para nosotros.
Nos tocaron unos profesores estupendos que nos explicaban de maravilla y se implicaban más, ya que al ser un grupo muy reducido cogimos mucha confianza y era mucho mas fácil entender y preguntar dudas. Fuimos alabados en la evaluación por todos, ya que teníamos un buen comportamiento y muy buenas notas. Nuestro tutor era un hombre muy majo que nos aconsejaba y cuidaba de maravilla. A todos mis compañeros y a mí nos dio mucha pena terminar un curso tan maravilloso, pero la vida continuaba y el último esfuerzo estaba ya a la vuelta de la esquina.
Y llego el difícil y temido Bachillerato… Tengo que confesar que podría haber dado mucho más de mi misma en los exámenes y sacar mejores notas pero me relaje en el peor momento, aunque finalmente en verano con mucho trabajo conseguí aprobar las tres asignaturas que me quedaron para Septiembre.
En segundo intenté tomármelo todo con mucha más seriedad y no relajarme ya que era el curso definitivo y mi futuro dependía de mis notas, pero aunque intente aprobar todas para poder hacer la selectividad en Junio, las matemáticas odiadas desde la ESO pudieron conmigo y tuve que aprobarlas en Septiembre.
En resumen para mi bachiller no fue tan duro como algunos lo pintaban pero tampoco un camino de rosas. No tengo mucho que destacar de profesores ni de cosas importantes que hayan marcado esos dos años, ya que se pasó muy rápido y los profesores estaban muy agobiados y nerviosos todos los días para intentar darnos toda la materia y prepararnos bien para la Selectividad.
Selectividad…que mal sonaba esa palabra, era oírla y los nervios te recorrían todo el cuerpo, pero finalmente no fue para tanto y después de mucho estudiar y estar segura de que me lo sabía , fuí a los exámenes muy tranquila y dispuesta a dar lo mejor de mí.


