Los obispos se sublevan contra 'Educación para la Ciudadanía'
La Conferencia Episcopal afirma que «el Estado no tiene ninguna competencia para definir el bien y el mal moral» en una asignatura.
Tras el frente abierto por la asignatura de la Religión, donde parece haber cosechado algunos éxitos y concesiones por parte del Gobierno, la Conferencia Episcopal Española (CEE) se ha volcado ahora en una campaña de choque para desactivar, en lo posible, los contenidos más vidriosos de la controvertida asignatura de Educación para la Ciudadanía, que se implantará de manera obligatoria en el sistema educativo. La cúpula eclesiástica sugirió ayer, a través de su portavoz, que frenar su 'rebelión' contra los aspectos más polémicos de esta nueva materia podría pasar por convertir a Educación para la Ciudadanía en una asignatura optativa, que se convirtiera en alternativa a la clase de Religión.
Si el Ministerio de Educación sigue en sus trece y el contenido curricular de esta asignatura no sufre cambios sustanciales, el frente de lucha seguirá abierto por parte de la Iglesia Católica, quien no dudó en alentar a los padres a su derecho a ejercer la objeción de conciencia y «articularla jurídicamente. El Estado no tiene competencia para definir el bien y el mal moral; debe ser neutral», clamó Juan Antonio Marínez Camino, portavoz y secretario general de la CEE durante un receso de las jornadas de estudio sobre la polémica asignatura convocadas ayer en la Casa de la Iglesia, donde participaron cinco ponentes para conjurar los peligros que, a juicio de los obispos, lleva aparejada esta materia.
Derecho a la objeción
Para Martínez Camino, algunos de los contenidos conocidos de esta materia «colisionan con los derechos fundamentales de los padres, a quien la Constitución ampara en el derecho a que sus hijos sean educados de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales».
Planteó además el portavoz que los obispos tienen «serias dudas» de que los programas previstos para esta asignatura «respeten la neutralidad del Estado. Si se comprueba -dijo- que los contenidos que se imponen obligatoriamente invaden el campo de la definición del bien y el mal moral o de la educación de la conciencia de los alumnos, los padres tendrían pleno derecho a ejercer su objeción para que sus hijos no tuvieran que cursar una asignatura que contradice sus convicciones morales y religiosas».
Asignatura alternativa
Y es que, a juicio de Martínez Camino, el problema reside en que la asignatura es obligatoria. «Si fuera optativa, los padres podrían decidir si la eligen o no para sus hijos», dejó caer. E incluso «se podría hablar» de que se convirtiera en la asignatura alternativa a la clase de Religión, si bien, dijo el portavoz, el Episcopado no ha mantenido contacto alguno con el Ministerio de Educación sobre este particular, «ni nadie le ha consultado».
La Iglesia aceptaría una Educación para la Ciudadanía, incluso aunque fuese obligatoria, si sus contenidos se limitaran «a explicar nuestro sistema constitucional y legislativo o los modos de convivencia, pero sin entrar en los principios morales. Entonces no habría problema», zanjó el portavoz de los prelados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario